TEJIENDO CIUDADANÍA GLOBAL DESDE LAS AULAS RURALES DE GRANADA

Seis actividades de sensibilización para acercar al alumnado la experiencia de mujeres emprendedoras de Totonicapán y tender puentes entre lo local y lo global

A veces la cooperación internacional se mira desde lejos, como si fuera algo que ocurre en otros territorios, con otras personas y en realidades demasiado distantes de nuestra vida cotidiana. Sin embargo, una de las claves de la Educación para el Desarrollo y la Ciudadanía Global consiste precisamente en romper esa distancia aparente, en ayudarnos a comprender que los desafíos del mundo también dialogan con nuestros pueblos, nuestras aulas y nuestras propias formas de convivir, producir y organizarnos. Desde esa convicción hemos desarrollado recientemente, en la Fundación Madrazo, seis actividades de sensibilización en distintos centros educativos de la provincia de Granada.

Las sesiones se han llevado a cabo en el CEIP La Paz y el IES Hiponova de Montefrío, así como en el IES Américo Castro de Huétor-Tájar, bajo el título “Mujeres, cooperativismo y desarrollo local: experiencias compartidas entre Granada y Guatemala en el ámbito educativo”. Estas actividades se enmarcan en el proyecto de cooperación internacional IXOQ POP – Fortalecimiento del emprendimiento y la comercialización del Consorcio de Mujeres Emprendedoras y Empresarias de Totonicapán, financiado íntegramente por la Diputación de Granada en su convocatoria pública de 2024 y ejecutado por nuestra Fundación junto a nuestro socio local CEDEPEM, en Totonicapán, Guatemala.

Más allá de su dimensión informativa, estas actividades han querido acercar al alumnado una experiencia concreta, profundamente humana y transformadora: la de las mujeres mayas K’ichés organizadas en torno al emprendimiento asociativo, la economía local y la defensa de sus derechos en un contexto marcado por fuertes desigualdades de género, ruralidad y exclusión social. A través del proyecto IXOQ POP se trabaja precisamente para fortalecer la autonomía económica y organizativa de estas mujeres, promoviendo procesos de formación, mejora de infraestructuras comunitarias y apoyo a la comercialización colectiva de sus productos, siempre desde una lógica de empoderamiento, justicia social y dignificación de la vida.

Nos parecía importante que esta realidad no quedara encerrada en un informe técnico ni limitada al terreno donde se ejecuta el proyecto. Había que traerla al espacio educativo, compartirla, hacerla dialogar con la experiencia de nuestro alumnado y convertirla en oportunidad pedagógica. Por eso la propuesta se ha concebido desde el enfoque de la Educación para el Desarrollo y la Ciudadanía Global, con perspectiva de género e intercultural, apostando por metodologías activas, vivenciales y comparativas. No se trataba simplemente de contar qué ocurre en Guatemala, sino de generar un proceso en el que chicas y chicos pudieran mirar esa realidad con cercanía, con empatía y con capacidad crítica.

A lo largo de las sesiones, el alumnado no solo ha conocido una experiencia de cooperación internacional, sino que ha podido reflexionar sobre cuestiones de fondo como el papel del cooperativismo femenino, las conexiones entre lo local y lo global, las desigualdades estructurales que atraviesan la vida de muchas mujeres en distintos territorios y la importancia de construir alternativas desde la organización colectiva. Las dinámicas planteadas han querido precisamente eso: alejarse de una visión asistencialista de la cooperación, humanizar los procesos a través de historias reales y favorecer una implicación activa del alumnado en el aprendizaje.

Uno de los aspectos más valiosos de esta experiencia ha sido la posibilidad de tender puentes entre realidades rurales de Granada y Guatemala. A pesar de las diferencias de contexto, de escala y de condiciones materiales, existen desafíos compartidos, esfuerzos semejantes y aprendizajes que dialogan entre sí cuando hablamos de emprendimiento, cooperación, papel de las mujeres y desarrollo local. Esa comparación ha permitido al alumnado comprender mejor que el mundo no se divide de forma tan simple entre quienes enseñan y quienes aprenden, entre quienes ayudan y quienes reciben ayuda. También desde aquí hay mucho que pensar, revisar y transformar.

En ese sentido, la actividad ha servido para poner en valor el cooperativismo femenino como herramienta de transformación social, no solo por su dimensión económica, sino también por su capacidad para fortalecer vínculos, sostener procesos colectivos y abrir espacios de autonomía y participación para las mujeres. Al mismo tiempo, ha contribuido a sembrar entre el alumnado valores de igualdad, solidaridad, corresponsabilidad global y compromiso ciudadano, recordando que educar no consiste solo en transmitir conocimientos, sino también en ayudar a mirar la realidad con más profundidad, más sensibilidad y más sentido de justicia.

La coordinación e impartición de las actividades ha estado a cargo de Juan Antonio Barrionuevo, personal técnico de la Fundación, y de Ana Cervera, una de las voluntarias más activas de la FMM. Además, la experiencia ha contado con la valiosa implicación de Janice Fernández, alumna en prácticas del Grado de Educación Social de la Universidad Pablo de Olavide; Marcela Caldentey, alumna en prácticas del Grado de Relaciones Internacionales de la Universidad Loyola Andalucía; y Aranza García y Camila Reina, alumnas internacionales en prácticas del Máster de Educación para el Desarrollo, Sensibilización Social y Cultura de Paz de la UPO. La participación de todas ellas ha enriquecido notablemente el desarrollo de las sesiones y ha contribuido a fortalecer una experiencia educativa basada en el compromiso, la reflexión crítica y el aprendizaje compartido.

Con iniciativas como esta, la Fundación Madrazo sigue consolidando su apuesta por una educación transformadora, capaz de sembrar conciencia y ciudadanía global desde las aulas. Una educación que no separa lo cercano de lo lejano, que no reduce la cooperación a una idea abstracta y que entiende que, también en un aula rural de Granada, pueden empezar a tejerse preguntas, vínculos y compromisos que ayuden a mirar el mundo de otra manera.

#SIÉNTETEMADRAZO